El nuevo rol del gestor de personas

Artículo de María Antonia Fernández Baute - Gerente de RRHH en Grupo Rahn

31/08/2020

En un mundo cada vez más globalizado donde los avances tecnológicos marcan los ritmos de nuestra vida, las empresas deben adaptarse a continuos cambios en un entorno ambiguo y volátil donde la única certeza es la incertidumbre. La digitalización ha cambiado la forma de comunicar y de trabajar, la información está al alcance de todos y el nivel de exigencia de los consumidores obliga a las empresas a estar al día para aportar soluciones rápidas a sus necesidades y no sucumbir ante la competencia.

Si bien las nuevas tecnologías han facilitado la interacción entre empresas y sus stakeholders, éstas no podrían seguir el ritmo frenético al que están sometidas de no contar con capital humano que sea capaz de adaptarse al nuevo entorno. Las organizaciones requieren nuevos perfiles profesionales con talento que incorporen altas capacidades, compromiso en su trabajo y que estén motivados para la acción, aportando valor a la compañía.  

Estos cambios no han pasado por alto para las organizaciones empresariales que demandan en los gestores de personas la figura del “HRBP”, Socio Estratégico de Negocio, que entienda las necesidades del mismo a la hora de reclutar, retener y desarrollar el talento, aporte valor al propio departamento de Gestión de Personas reforzando la imagen de la marca tanto a nivel interno con sus colaboradores, como a nivel externo con clientes y candidatos potenciales. En este aspecto cobra especial importancia los medios digitales, que junto a las acciones que en los últimos años han demostrado ser eficaces en las relaciones con el personal; buen clima laboral, desarrollo profesional, conciliación laboral y personal y en general buenas condiciones de trabajo, crean una empresa atractiva para trabajar y desarrollarse en ella.

En este nuevo enfoque el Gestor de Personas además de contar con un alto nivel de cualificación técnica debe tener una serie de competencias soft que le ayuden en el reto de presentar un proyecto diferente y llevarlo a cabo cuando por norma general la imagen del departamento de Recursos Humanos en las empresas está encasillada en la gestión laboral. Entre estas competencias destacaría:

Orientación hacia el cliente interno, debe estar enfocado a dar servicios tanto a la Dirección General de la empresa y a las líneas de negocio, como a los colaboradores que trabajan en la compañía. El fin del departamento es asesorar y apoyar a los gerentes en las decisiones que deben tomar respecto al personal a su cargo, así como a los trabajadores en su desarrollo y dudas que les puedan surgir en el ámbito laboral.

La asertividad y las dotes de negociación son claves para alienar a los trabajadores con los objetivos de la empresa evitando conflictos y manteniendo siempre un carácter conciliador.

Ser capaz de crear circunstancias favorables para que fluya la comunicación interna multidireccional a través de diferentes canales, donde la Dirección pueda conocer de primera mano las necesidades de sus colaboradores y éstos los objetivos y estrategias de la empresa a fin de que las hagan suyas y trabajen alienados con Dirección.

Facilitar la gestión del conocimiento en todas las áreas planteando acciones formativas innovadoras utilizando las nuevas tecnologías.

Atraer el talento conociendo el sector donde se mueve su negocio y el mercado laboral para hacer su empresa atractiva a candidatos potenciales ayudando así a posicionar la marca. Detectar el talento dentro de la organización y potenciarlo promoviendo el desarrollo de los empleados a través de promociones internas.

Mentorizar ayudando tanto a mandos intermedios como a trabajadores asesorándolos, aconsejándolos y orientándolos, siempre teniendo en cuenta la sensibilidad de cada persona y siendo lo más asertivo posible.

 Ser consciente de la transformación digital que estamos viviendo, valorar como afecta a la organización tanto de forma interna en sus procesos, como externa en su relación con clientes, proveedores, etc.… debe ayudar a los negocios en el cambio.

Por último, tener iniciativa y proactividad para ser capaz de llevar a cabo todas las características anteriores sin quedar rezagado en la evolución del negocio.

Sin duda todo un reto que hace que la gestión de personas sea un trabajo apasionante y motivador que aporta gran valor al negocio y que influye directamente en la cuenta de resultados del mismo al gestionar el motor de la organización, LAS PERSONAS.